Opiniones

#BitácoraReporteril: Anaya, sin bandera política

El candidato del PAN-PRD-MC perdió la bandera política más importante durante esta campaña: la lucha contra la corrupción. Y es que es impensable, ante los señalamientos de corrupción en su contra, que sostenga que combatirá a los corruptos: cómo si se beneficia con los mismos esquemas de quienes hacen de la corrupción su modus vivendi.

Pero vayamos por parte. Analicemos las evidencias en contra de Ricardo Anaya, quien en lugar de responder categóricamente a los señalamientos, los descalifica alegando que buscan demeritar su imagen política. Lo que sucede es que Anaya, ni política, mucho menos jurídicamente, tiene los elementos para defenderse. Vayamos a los hechos:

Junisierra es una empresa propiedad de Ricardo Anaya y su familia política. A través de ésta empresa compran un terreno de 13 mil metros cuadrados al empresario queretano Manuel Barreiros Castañeda por 10 millones de pesos. Barreiros Castañeda contrata a Alberto y Daniel “N” para crear empresas fantasmas en México, Canadá, Suiza, Gibraltar, el Reino Unido y El Cairo.

Alberto y Daniel reciben y distribuyen 54 millones de pesos a través de la red de empresas para entregarlas a Manhattan Master Plan Development; una empresa creada con 10 mil pesos y cuyo domicilio estaba en un terreno baldío. Se simula, entonces, la venta de una nave industrial: Manhattan Master Plan paga 54 millones de pesos a Juniserra.

Dicha nave industrial se encuentra en el mismo terreno que Anaya ya había comprado a Barreiros. Con esos 54 millones de pesos, Juniserra –la empresa de Anaya y familiares políticos— le regresa a Manuel Barreiros, por concepto de compra de otro terreno, otros 23.5 millones de pesos.

Con ese mismo movimiento financiero, el origen de dinero queda oculto entre las empresas fantasmas que fue triangulado. Ahora que el caso se hizo público, Alberto y Daniel “N”, quienes armaron este intrincado esquema de triangulación, fueron amenazados de muerte y su identidad es protegida porque forman parte de una investigación del Procuraduría General de la República (PGR), por lavado de dinero.

Por eso Ricardo Anaya negó y mintió en el sentido de que apenas conocía a Manuel Barreiros, cuando en realidad fue su padrino de boda en el 2005. A Anaya se le puede perdonar que su familia viva en Estados Unidos, pero no que sea un corrupto.

¿Y es que cómo pudo ser dueño de una planta industrial y vendérsela a una empresa fantasma? Así de fácil toma decisiones, sin el menor respeto a la ley. ¿Cómo creerle que la nave industrial la construyó con el dinero que recibió de la hipoteca de su casa, que ya estaba hipotecada desde el 2005 en HSBC, de acuerdo a documentación oficial y que no tiene un gravamen más? Y luego esta nave industrial es vendida un mes antes de esta operación.

Reitero: ¿cómo creerle Anaya que no es corrupto cuando mintió al decir que su nave industrial se la vendió a un arquitecto, cuando en realidad fue a una facturera? Se incorporó al arquitecto un mes después de realizada la operación. Y eso consta en documentos.

Luego consta que esa empresa fantasma a la que Anaya le vendió la nave industrial es de los empleados de Manuel Barreiros –Alberto y Daniel “N”–, amigo suyo, quienes no tienen capacidad de pago. Y todo este esquema de triangulación para el lavado de dinero apunta Anaya.

Dos puntos

Al perder la bandera de la lucha contra la corrupción, es previsible que Anaya quede rezagado en la contienda electoral. Y es que tanto Meade como López Obrador se pueden ufanar de que están limpios y no son corruptos; Anaya, en cambio, no. Por cierto: tiene denuncias penales por enriquecimiento ilícito, promovidas por asociaciones civiles en Querétaro, así como señalamientos de parte de sus correligionarios. Nada ha respondido, tampoco, de todo eso.

Comentarios

comentarios

Arriba