Opiniones

#BitácoraReporteril: El ruso nazi en México

Aleksei Viktorovich Makeev es el ruso nazi que subía videos en Youtube, burlándose y agrediendo a los mexicanos. Vociferaba lindezas como de que iba a decapitar a niños e incluso a bebés; todo esto lo decía en ruso mientras grababa a las mamás o a los padres con sus hijos, en plena calle. El jueves de la semana pasada se informó en los medios sobre este sujeto y el viernes una turba de cerca de 300 personas se aglomeró afuera de la casa del ruso, ubicada en el centro de la ciudad de Cancún, en Quintana Roo.

Ahí se puede apreciar en un video cómo se organizó la gente para exigirle Aleksei, en una primera instancia, que se fuera del país. Sin embargo, la situación se sale de control y Makeev apuñala a un joven cerca del corazón; la hemorragia fue tan profusa que murió en el lugar. Fue en ese momento cuando la multitud se enardeció y arremetió a golpes, pedradas y palos contra el ruso, quien tuvo heridas craneoencefálicas y varias contusiones en todo el cuerpo.

Actualmente, aunque su diagnóstico es grave se encuentra estable. No así el joven Lalo, que murió por la apuñalada. Muchos meses antes de ese trágico suceso, el Instituto Nacional de Migración tuvo información sobre la actitud xenófoba de Aleksei Viktorovich Makeev; sin embargo, a pesar de eso, nunca fue expulsado del país y mantuvo su residencia, por lo que seguía haciendo, con total impunidad, sus videos en lo que agredía a jóvenes y mujeres.

¿Cuántos extranjeros, legalmente y de manera irregular, se encuentran en nuestro país con el objetivo de insultar y lastimar a los mexicanos? A Makeev le dieron la residencia, irónicamente, alegando un sentido humanitario. ¿Cuántos extranjeros pedófilos y racistas hay en nuestro país también con una residencia humanitaria?

México no es el cagadero del mundo, aunque a veces nos llega la mierda de otros países. El problema es que no hay un estado de derecho como tal. Por eso la población, ante la abulia de la autoridad y su actuar remiso, actúa por su cuenta. Las consecuencias están a la vista, y que a nadie sorprendan.

Dos puntos

No hay que esconder la maldad del ser humano tras la demencia o la locura. La maldad entraña una racionalidad, una lógica. Cada vez es más frecuente escuchar, ante un acto de violencia extrema que indigna y consterna a la sociedad, que fue producto de un loco, pues de esa forma se exculpa a la razón humana. Actos como los de Aleksei y atentados como los de Manchester en el concierto de Ariana Grande, tiene la misma raíz: la maldad.

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