Opiniones

De los entretelones del poder

Por Noé Guerra Pimentel (@noe_guerra_)

SANO EQUILIBRIO. La relación equilibrada entre poderes no es cosa menor, es un imperativo democrático y una condición imprescindible para el mejor desarrollo de una sociedad. Lo es en el estricto sentido republicano. Ninguno sobre el otro. Ninguno delante del otro. Acción que puede resultar en un buen augurio siempre y cuando se actúe respetando cada uno sus atribuciones y ámbitos de competencia con la honesta y abierta disposición al diálogo y la coordinación sin agandalles ni dobles discursos, sin chantajes ni sumisiones, sin altanerías ni despotismo. Que así sea, que así continúe y permanezca. Colima lo demanda, su sociedad lo urge.

Bien empieza el nuevo Gobernador dando su lugar y tendiendo los puentes con los representantes de los otros poderes del Estado, primero con el Judicial, el 14 de febrero pasado y luego, el 21 con el Legislativo, integrado por una mayoría partidista que en esta etapa es diferente y de oposición a la de los partidos que en su momento abanderaron su causa en pos del Ejecutivo del Estado, desde el que luego de dos elecciones consecutivas y gracias a la mayoría que optó por su proyecto, inicia como titular tratando de bien servir a sus conciudadanos.

En los respectivos actos celebrados en la Casa de Gobierno, Peralta Sánchez, el Gobernador, ofreció y reiteró su disposición a trabajar de manera coordinada. De ambas reuniones surgió el compromiso de establecer una agenda común para reunirse en promedio cada tres meses, para de manera conjunta analizar y resolver los temas de mayor impacto social como la seguridad, las finanzas y, en este preciso momento, el del presupuesto del Estado. Así se dan los primeros pasos de un Gobierno integrado por tres poderes que a la par se han comprometido a vigilarse mutuamente y a caminar con honestidad, responsabilidad, transparencia y pluralidad política, esperemos que así sea para bien de todos los que habitamos esta región. 

LEGALIZAR ¿SOLO LA MARIHUANA? Un tema más que rebasado sobre el que nada importa ni sentido tiene continuar gastando esfuerzo, tiempo y dinero en él, en algo que por los usos desde cuándo dejó de ser un problema social, si es que en algún momento lo fue, dada la criminalización de que reiteradamente han sido víctimas sus consumidores. ¿Por qué lo digo? Sencillo ¿De los adictos actuales a alguna droga, quiénes consumen la mariguana en un mercado donde por su accesibilidad, precios y fácil distribución lo que imperan son las drogas sintéticas? Por cierto, estas son las que realmente causan estragos físicos entre los consumidores, similares a los de la nicotina, el alquitrán y otros reactivos venenosos químicos que hacen del cigarro una adicción muchas veces mortal, y sí, mucho más que la ancestral marihuana o el tabaco puro.

Es necesario recordar que históricamente la prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas, solo baste recuperar en lo que devino la prohibición del alcohol en los años 20s del siglo pasado en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades ciudadanas en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Por lo que para realmente hacer algo la discusión debe abrirse a las drogas en general, incluidas las metanfetaminas, el alcohol y el tabaco y no seguirle haciendo al cuento con la legalización o no de la llevada, traída y satanizada marihuana.

Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las consecuencias que como sociedad enfrentamos bajo el actual enfoque represor y prohibicionista. La legalización pondría fin a la parte lucrativa del negocio del narcotráfico, trayendo a la luz el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuiría la problemática ligada a dicha actividad criminal. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo cubre en la ilegalidad, y cuando un negocio es delito, es crimen y naturalmente los criminales tomarán parte de éste.

RECADITO: GUSTAVO. Gustavo, amigo me dueles. Me dueles en el recuerdo. Me has dolido en cada acto que contra tu memoria han cometido quienes por tu sangre debieran cuidarla. Me dueles en el perverso intencional olvido de quienes antes que tú serán olvidados. Me dueles en el oportunismo de los que en su momento regatearon pesos para tu honra. Me dueles en la ingratitud de quienes ayudaste, se aprovecharon y te han negado. Me dueles en el falso discurso que igual te pontifica en público te defenestra en corto. Me dueles en tu partida, en tu cada vez más languidecido recuerdo, en tu casi olvido, me dueles, amigo.

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