Opiniones

El TEPJF nos da la razón  

Hace unas semanas publicaba aquí, en estas páginas de la columna, que prohibir los debates en el proceso de intercampañas atentaba no sólo con la libertad de expresión, sino que también vulneraba el derecho de información de cada uno de los ciudadanos que realmente les interesa conocer las propuestas, ideas y argumentos de quienes buscan gobernar este país.

Ya el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el acuerdo que habían pactado el Instituto Nacional Electoral (INE), junto con los partidos Encuentro Social y Morena, era lo que le adelantaba en este espacio: un atentado contra la democracia deliberativa.

Y es que uno de los objetivos del INE, de acuerdo a sus documentos y lo que dice en los libros, es que busca fomentar el voto racional en el electorado. ¿Qué es esto? Pues sencillamente que cuando vayamos a votar lo hagamos con el cerebro y no con la panza, el hígado o el corazón.

Lo ideal, ahora sí en términos platónicos, es que el voto racional obedezca a un proceso reflexivo, de introspección, de análisis, de concienzuda meditación que nos permita esclarecer e identificar las mejores propuestas para el país, las más viables y que realmente respondan a las problemáticas que enfrenta México.

Pues sí, pero el problema es que el INE, en componendas, trató de impedir la realización de debates. Decía: que vayan los candidatos a las entrevistas y mesas de análisis, pero que no hablen de sus propuestas y tampoco discutan racionalmente el contenido de éstas.

Y pregunto: cuál es el objetivo de hacer entrevistas a los candidatos si no pueden hablar de los temas centrales, periodísticos, y que permiten generar una dinámica informativa más rica, entretenida y lucrativa en términos democráticos. Para qué quiero a López Obrador y a Meade en una mesa hablándome del partido estelar o el último libro que leyeron.

Ante eso, ¿cómo vamos a fomentar el voto racional, que la población se acerque e interese en el tema político, si el INE llena de trabas y escollos el trabajo informativo de los periodistas? Pero eso sí, inunda al electorado, hasta la náusea, de spots insustanciales, basura mediática, que sirven para encumbrar la imagen personal de los políticos y que no dejan nada, sólo un vacío que refuerza los estereotipos políticos.

Y en plena ebullición electoral, cuando la gente está harta de la política, cuando no le cabe otro taco de spot, comienzan los debates en formatos acartonados que provocan bostezos en el auditorio. Ya, a estas alturas de la democracia y lo que nos cuesta, sería para que los debates fueran como los partidos de la liga de campeones. Eso sería lo ideal.

Dos puntos 

El sistema de transporte público en Colima va a cambiar conforme lo haga la mentalidad de los concesionarios. Y es que ya un grupo de ellos se inconformó ante el anuncio del gobernador Ignacio Peralta de renovar las unidades. Los modelos que presentó el mandatario son vistosos y confortables, no como las chatarras que transitan por las vialidades de la zona conurbada. Los concesionarios se quejaron del precio: 3 millones 300 mil pesos por estas unidades que son dignas para los usuarios. Pues muy fácil, si no la pueden pagar que dejen la concesión y se la den a verdaderos empresarios del transporte. Así le dan viabilidad financiera al servicio de transporte público sin escamotearles la seguridad y comodidad a los usuarios.

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