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Electrofitness: 20 minutos a la semana para ponerse en forma

No resulta extraño que los centros donde se ofrece este servicio hayan proliferado y se hayan convertido en una constante en nuestras ciudades. De igual modo, el número de personas que acude a ellos buscando objetivos como perder peso o ponerse en forma se ha multiplicado.

¿Quieres saber a qué se debe? Básicamente a que es una forma ideal de ponerse en forma invirtiendo muy poco tiempo a la semana: una sesión de 20 minutos cada 7 días es suficiente para perder peso y tonificar tu cuerpo. ¿Te apuntas a la fiebre del electrofitness?
Las ventajas de la EMS son innegables, pues permite:

• Aumentar el número de calorías gastadas durante el entrenamiento
• A posteriori, gracias al efecto afterburn, ayuda a tonificar los músculos y mejorar la fuerza y, en general, mejora la condición física y la resistencia.

¿En qué consiste el electrofitness o electroestimulación?
El sistema es sencillo, gracias a un traje especial equipado con electrodos se emiten unos impulsos eléctricos de baja frecuencia a los músculos que hacen que estos se contraigan y, por tanto, se estimulen. De esta manera, se pueden trabajar grupos específicos de musculatura de manera aislada y activa.

Todo ello hace parecer que la EMS es una técnica ideal de entrenamiento y, sin duda, cuenta con un gran número de beneficios que la hacen idónea para un gran número de personas. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, al igual que sucede con otro tipo de ejercicios, existen algunos riesgos que pueden acarrear secuelas si no se aplica de una manera correcta.

Es ahí donde radica la importancia de ejercitarse con EMS siempre bajo la supervisión de personal cualificado y formado específicamente en esta técnica, que conozca cuáles son las características físicas de la persona y cuáles son sus objetivos, de modo que se diseñe un entrenamiento personalizado que permita maximizar los beneficios y minimizar los riesgos.

Posibles contraindicaciones del electrofitness o electroestimulación

Entre esos peligros se encuentra la sobreexposición que puede derivar en lesiones musculares por lo que no es conveniente realizar más de dos sesiones de entrenamiento de 20 minutos. Igualmente, tal como se haría en cualquier deporte, se deben respetar tiempos de descanso entre una sesión y otra. En este caso, lo recomendable es que transcurra un plazo de entre 48 y 72 horas entre entrenamientos.

Del mismo modo, está demostrado que la EMS ayuda a mejorar a personas con algún problema o que han sido intervenidas quirúrgicamente de menisco, ligamento o en proceso de rehabilitación de partes blandas. También a los que han sufrido algún problema músculo-tendinoso pueden beneficiarse con este tipo de entrenamiento. Algunas de las patologías donde más beneficios se están observando son hernia de disco, dolor agudo de espalda y recuperación LCA.

Sin embargo, la electroestimulación no está indicada para todo el mundo. Por ejemplo, las mujeres embarazadas y los enfermos de corazón no deben realizar esta actividad. Igualmente, pacientes con hernia de hiato, inguinal o diástasis abdominal, con trastornos autoinmunes o con hipertensión no controlada, hipertiroidismo, varices pueden ver sus síntomas agravados por el uso de esta técnica. Pero, en estos últimos casos, deberá analizarse de forma aislada ya que hablamos de contraindicaciones relativas.

Por ello, es absolutamente imprescindible que un profesional formado determine el entrenamiento que cada persona debe hacer. Así, se sacará el máximo partido al ejercicio y no se correrá ninguno de los riesgos asociados. La EMS, como cualquier otra actividad, bien realizada y con la correcta supervisión, contribuye a mejorar la salud y a sentirse mejor con uno mismo.

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