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¿Eres fanático del running? Podrías padecer “Runnerexia”

Durante los últimos años, el atletismo se ha convertido en todo un fenómeno social. Su rápida popularización se refleja en la gran cantidad de carreras programadas cada fin de semana, con una elevada participación de atletas.

La práctica de este deporte conlleva retos físicos y psicológicos que les aportan múltiples beneficios a millones de personas. Sin embargo, en exceso, este deporte puede generar una perniciosa dependencia.
En algunos países, ya se ha adaptado la expresión runnerexia o “enfermedad del corredor” para aludir a esta adicción a correr.

Según coinciden los médicos y psicólogos, correr es casi siempre una buena actividad. Para algunos es su forma de mejorar de modo integral la salud y hasta la apariencia física; para otros constituye un mecanismo para liberar estrés.

Hay quienes corren para mantenerse más activos socialmente y crean grupos de nuevos amigos con afinidades similares. A otros lo que les gusta es medirse en ambientes competitivos y ponerse a prueba fuera del terreno laboral.

“El problema no es correr, sino cuando correr es lo único que llena y se necesita correr cada día para ser feliz”, comentó Laura Moreira, psicóloga deportiva del Comité Olímpico Nacional.
La adicción. Cuando se está frente a un cuadro de adicción, el comportamiento tiene consecuencias negativas. Se produce una necesidad imperiosa y se es cada vez menos tolerante al no tener “eso” que complace.

¿Cómo saber si se es runneréxico ?

Por lo general, la familia es la primera en darse cuenta de que algo anda mal, cuando el corredor o la corredora hacen del atletismo el centro de sus vidas, explican los especialistas.

Cuando los atletas llegan al punto de que “viven solo para correr”, comienzan los problemas. Así, si por alguna razón no pueden entrenar, manifiestan el síndrome de abstinencia, que les da también a alcohólicos cuando suprimen su consumo.

Ante la falta de carreras, las personas adictas a correr se ponen muy irritables e incluso llegan a sentirse mal físicamente.

Los amigos también suelen notarlo, pues el adicto a correr reduce su círculo de amistades únicamente a quienes compartan su misma afición. Además, se dan frecuentes discusiones con la pareja o la familia por el asunto del ejercicio. El corredor puede llegar a sentirse incomprendido.
En algunos casos, los adictos a correr acumulan medallas, camisetas, bolsos y todo lo que les recuerde sus logros. También recitan de memoria los tiempos que hicieron en cada reto y están al tanto del calendario anual de carreras.

“Es importante aclarar que no cualquiera se hace adicto a correr. Ocurre con frecuencia en personas con cierta predisposición a las adicciones, que, en este caso, encuentran en el atletismo una respuesta a su necesidad. Practicando este deporte, se libera gran cantidad de adrenalina y otras hormonas que producen una sensación de felicidad, por lo que la gente se libera y se siente mejor”, agregó Moreira. Según ella, es común que quien presenta esa adicción, también haya tenido otro tipo de dependencia en su vida.

Decisión saludable. Cristian Argüello es atleta, empresario, esposo y padre de familia. Ha realizado cuatro maratones, cerca de 20 medias maratones y más de 30 carreras de 10 kilómetros. Para él, correr es una pasión. Ha cruzado muchas veces la línea de meta con excelentes tiempos, resultado de largas horas de entrenamiento. No obstante, correr no es su prioridad, solo es una práctica que le brinda energía y motivación para realizar con éxito las que sí son prioridades en su vida.

“Sé que existe la adicción a correr y, efectivamente, hay una línea delgada entre lo que yo hago y quienes caen en prácticas poco saludables. Creo que la clave está en el orden de importancia que les dé cada uno a los componentes en su vida. Por ejemplo, para mí, en este momento, correr es un paralelo, pero definitivamente no es mi centro. Mi familia sí lo es. Correr me ayuda a estar bien, pero tengo otras motivaciones que me llenan más. Correr me ayuda a cumplir con mi objetivo de ser mejor padre, por ejemplo”, dijo.

Argüello sugiere que la clave para no caer en conductas adictivas al correr es “saber distribuir el tiempo, teniendo espacios con la familia y amigos, y también para el deporte”.

Tomado de: La Nación.

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