Opiniones

Gobernar, educar y viceversa

Culturalía por: Noé Guerra Pimentel (@noe_guerra_)

Tras recibir el doctorado Honoris Causa que le otorgó la Universidad de Colima “por su obra filosófica, literaria y periodística, así como por su lucha indeclinable a favor de la paz y la convivencia entre los seres humanos”, el gran pensador español Fernando Savater dictó la conferencia: Libertad, valores y educación, el miércoles 10 de febrero del 2010, en un acto realizado en el Teatro Universitario. De esa intervención siso algunos conceptos relacionados respetando en sus términos al ilustre ponente, quien luego de los prolegómenos dijo así:

La educación es aquello que no se puede abandonar y arrinconar, aquello que a veces los gobiernos dejan un poco atrás, ya que el plazo de la educación es muy largo, quince o veinte años. Si hoy se educa bien, lo notaremos dentro de veinte años. Pero los políticos nunca miran tan lejos, los políticos siempre están tratando de salvar su pellejo a corto o largo plazo y, por lo tanto, quince o veinte años son como la eternidad para ellos. Es importante que sea la sociedad, que seamos nosotros los que tenemos que exigir, que reclamar el ejercicio de los políticos. Naturalmente, políticos somos todos, y eso es algo que no tenemos que discutir en una democracia: políticos somos nosotros; la soberanía está aquí, en nosotros.

El gobierno, los que mandan, son nuestros mandados, aquellos a los que nosotros les hemos mandado mandar y, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es reclamar que presten atención a las cosas que a nosotros realmente nos interesa. Da igual que los políticos… o algunos políticos -no vamos a crear una generalización indebida…- da igual si a algunos políticos la educación les interesa más o menos o crean que eso es algo que se pueda aplazar. A nosotros nos interesa y nosotros debemos reclamar que la educación sea algo a lo que se preste una atención prioritaria. Uno de los mecanismos que infringen la solidaridad es la corrupción, la corrupción en los estadios que se quiera, los más altos, los más bajos y los medios. El hecho de que alguien utilice los mecanismos y las garantías sociales en su beneficio y en contra del pacto que tiene con los demás, sobre todo si ocupa un espacio público, es la falta más grave que puede cometerse contra la solidaridad y es desmoralizador para el resto de la sociedad.

Si las personas que ocupan puestos altos, puestos de responsabilidad, puestos privilegiados, se corrompen y utilizan esa influencia para su beneficio, el resto de la sociedad, que no tiene tantos beneficios de pertenecer a ella y de cumplir las leyes, inmediatamente se desmoralizará y por tanto irá rompiendo su pacto y su contrato con los demás, y así se generan las situaciones en que gran parte de la sociedad se siente dispensada de cumplir las leyes, dispensada de aceptar la legalidad y vive por su cuenta, puesto que ve que los de un estadio más altos tampoco cumplen esas leyes. La solidaridad es una medida de prudencia social. Un egoísta bien informado procura ser solidario porque las sociedades solidarias son más seguras, estables, más cómodas y fructíferas que las otras, y eso es algo que también hay que transmitir a los educandos.

El verdadero problema de la educación no es que haya gente que va a quedarse sin ser educada, sino que todo el mundo, quiera o no, va a ser educado por unos o por otros. Ése es el problema. La educación está ligada al desarrollo de la humanidad. Es tan propio de los humanos el ser educado, que todo mundo, todos los seres humanos van creciendo y educándose a la vez. El problema es quién los educa. Si los jóvenes no tienen unos padres responsables, si no tienen escuela, si no tienen medios de educación con conciencia pedagógica, si no tienen personalidades públicas que sepan dar ejemplo y transmitir valores, entonces serán educados por los mafiosos, por las bandas que están en las calles, por los cárteles. Serán educados por los peores, por los más deleznables, los más banales, frívolos, por los más estúpidos.

Educar es llegar antes que los malos educadores; ésa es la verdadera tarea, ése es el verdadero compromiso. Tenemos que apresurarnos socialmente para educar a aquellos que, si no ocurre así, van a ser educados en contra nuestra. Hay que educar a favor de la sociedad, a favor del progreso, de la tolerancia, de la libertad, antes de que todas esas personas sean educadas en contra de esos valores y a favor de sus opuestos; es decir, de la superstición, la xenofobia, la intransigencia, el integrismo y la violencia…continuará.

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