Opiniones

Inseguridad en el estado

Tema obligado es hablar de la inseguridad que se siente y se manifiesta de diferentes maneras en nuestro estado.

En otras ocasiones ya he comentado que hay una parte de percepción y una parte de realidad que, sin poner calificativos a ninguna de ellas, dan como resultante una circunstancia de preocupación, de angustia.

También se ha dicho que la complejidad del fenómeno trasciende el ámbito local y es por ello que su combate y control resultan complicados.

He dicho también que como sociedad tenemos una parte de la solución en áreas de prevención y cambio de hábitos que contribuyan a un auto cuidado y una nueva mentalidad en la que debemos asumirnos.

Además, también ha resultado en crítica y reclamo al poder ejecutivo, como el primer responsable precisamente de garantizar esa tan anhelada seguridad.

Sin embargo, y sin intentar ni justificar, ni minimizar las responsabilidades descritas, es muy importante que, aceptando lo difícil de la situación, pensemos que hay otros actores políticos y de autoridad quienes también deben asumir un papel relevante en la búsqueda y encuentro de la vía a solucionar esta problemática.

Tanto los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, así como los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal, tienen la obligación de coordinarse, pero sobre todo, de entender y actuar responsable y contundentemente en el alcance de sus atribuciones. Basta de no hacerse responsables de su parte.

Y me voy a permitir dar algunos ejemplos.

Los presidentes municipales, todos tienen policías de tránsito y vialidad. Si un modus operandi detectado de ciertos grupos criminales es moverse en parejas en motocicletas, pues a revisar a todos los que se pueda, que circulen con este perfil.

Si tanto se ha criticado el nuevo sistema de justicia penal, pues que nuestros legisladores federales trabajen en las iniciativas de reforma necesarias para ajustarlo y hacerlo funcionar mejor.

Si hay que invertir más recursos, pues que nuestros diputados y diputadas locales trabajen en ese presupuesto y en las medidas de control para que su aplicación resulte correcta.

Y así podríamos continuar. Todos, absolutamente todos, tenemos el deber y la necesidad de poner de nuestra parte, sin abstracciones o alegorías demagogas.

Si no entendemos que tenemos que trabajar ya, hoy, los que si están organizados, es decir los criminales, seguirán ganando la partida.

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