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Requiere volcán de Colima vigilancia: N. Varley

Somos pocos quienes estudiamos el Volcán de Colima; falta gente para estudiar el peligro que representa este volcán”, dijo el profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Colima, Nick Varley, al hablar sobre el financiamiento estadunidense obtenido a través del programa 100,000 Strong in the Americas (La fuerza de cien mil en las américas), para que estudiantes de licenciatura puedan hacer movilidad académica.

A nivel de licenciatura, añadió, “sí estamos adquiriendo más conocimiento; los alumnos aprenden, asisten a conferencias nacionales, exponen sus trabajos, se miden con otros estudiantes y ganan confianza”.

Sin embargo, dijo que la erupción de julio pasado fue un llamado de atención porque no presentó precursores que fueran detectados con el sistema actual de vigilancia, por lo que no se tuvieron datos previos de la actividad; “como estudiosos podemos decir que nos faltan técnicas y herramientas, que no aplicamos por falta de inversión para hacer pronósticos”.

Varley recordó que una semana antes de dicha erupción no había dato alguno de que se acercaba un fenómeno de esa naturaleza. En horas, añadió, aumentaron los flujos piroclásticos, hasta que uno muy grande fue acompañado por el colapso de una pequeña parte del edificio volcánico. Al día siguiente, dijo también, se generó otro flujo que llegó aún más lejos.

En los últimos 100 años, aseguró, no se había presentado una erupción como la de julio pasado, pues la de 2005, aunque liberó más energía, sus flujos piroclásticos sólo alcanzaron un máximo de 5.4 kilómetros. Esta última, en términos de amenaza, fue la más importante por los 10.7 kilómetros de distancia que alcanzó.

“Llegó dos veces más lejos que cualquier flujo y pudo haber llegado a un rancho o población e inundarlos de haber tomado otra dirección; afortunadamente no hubo pérdidas humanas qué lamentar, pero murieron vacas y cerdos”, comentó.

Ante la pregunta de cuáles serían las condiciones ideales para estudiar un volcán activo, el doctor por la Universidad de Kingston, Inglaterra, dijo que cada área (sísmica, geodésica, geoquímica y geofísica) requiere por lo menos un investigador para encargarse de su vigilancia; además, se necesitan técnicos y presupuesto para instalar y mantener los equipos en campo y manejar el procesamiento de datos en la Universidad de Colima, para tener la capacidad de un monitoreo completo de 24 horas.

También, añadió, podrían participar alumnos en dicho monitoreo; “los instrumentos del sistema generan muchos datos interesantes y puede obtenerse una tesis, por ejemplo. Ya tenemos varios alumnos que han contribuido al conocimiento con muy buenos proyectos de tesis”.

Necesitamos, dijo, “establecer el balance entre lo académico y el trabajo de rutina que es la vigilancia”. Como referente dio un dato sobre vigilancia de volcanes. El Vesubio, en Italia, cuenta con un equipo de alrededor de100 personas trabajando en un observatorio sólo para estudiar ese volcán.

De la Red Sismológica de Colima, conocida como RESCO, dijo que la sismología es el área técnica más desarrollada y grande en la Universidad de Colima; cuenta además con varios técnicos dedicados a esa labor que han logrado mantener la red.

Dijo que durante el evento del pasado julio, en los datos sísmicos no se detectó ninguna señal, “y posiblemente en las otras áreas pudimos haber detectado este preludio”.

El profesor Nick Varley comentó que se tienen algunos equipos guardados, “pero el problema principal son los recursos humanos que los operen, mantengan e interpreten sus datos”. Sobre el tema de los técnicos, dijo que este concepto en las universidades casi no existe.

La solución, dijo, no es sólo recurrir a recursos universitarios sino a financiamiento federal, aunque recordó que en la erupción de julio vinieron las principales autoridades de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), “y al conocer la situación de falta de dinero nadie dijo nada”.

Pese a ello, dijo, “debemos seguir peleando como estudiosos de los volcanes porque la realidad es que sí podría morir gente por causa del Volcán de Colima”.

Nick Varley se formó en Geofísica por la Universidad de Kingston y estudió desgasificación difusa en el Volcán Popocatépetl y El Chichón como investigador del posdoctorado en el Instituto de Geofísica de la UNAM. Desde el 2000 es profesor de Vulcanología en la Licenciatura en Ciencia Ambiental y Gestión de Riesgos de la UdeC. Es responsable del monitoreo geoquímico del Volcán de Colima y miembro del Subcomité de Riesgos Geológicos que da recomendaciones a la Unidad Estatal de Protección Civil.

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