Opiniones

#Temple: Deudas pendientes

El Estado nos queda a deber. Regularmente cualquier estado o sistema político difícilmente cubre todas las expectativas de logro y promesas de campaña. Es un fenómeno que no se circunscribe a Colima y rebasa las posibilidades reales de cualquier órgano de gobierno. Simplemente no cumplen porque no se tienen las condiciones y economías suficientes para ello.

Y es que mire Usted, el diseño institucional, ese que debe dar respuesta a las necesidades de la población, privilegió a unos sectores con la lógica de beneficiar a los hijos de la revolución.  Así, la riqueza del país se empezó a concentrar en organizaciones políticas y sindicales que al paso de los años terminaron por asfixiar las finanzas públicas; sin que hasta ahora se pueda encontrar la fórmula adecuada para satisfacer las exigencias de los órganos gremiales corporativos y de la población mayoritaria. Imagine: Noventa y siete pesos de cada cien  ya están comprometidos.

Tampoco existe en la mayoría de los casos voluntad para encontrar solución viable y es que nuestra cultura institucional gira en torno a los partidos políticos con sus líderes del momento y no al de la ciudadanía.

Así es, como el Estado tiene muchas con la población: Menos del treinta por ciento se siente seguro; ocho de cada diez han sido afectados por la inseguridad o un familiar cercano la sufrió; veinticuatro de cada cien termina una licenciatura; el noventa y cinco por ciento de las denuncias no son resueltas, y la justicia pronta y expedita brilla por su ausencia. Los servicios públicos se prestan con deficiencia, la infraestructura vial de las ciudades se encuentra en lamentables condiciones y nuestras carreteras son caras e inseguras. Las medicinas difícilmente se surten y la incorporación a los empleos no es equitativa, ni meritoria.

Y es que el diseño institucional, si en un tiempo tuvo su razón de ser, terminó por ser disfuncional y ponerse únicamente al servicio de las causas partidistas y no de Colima y México. Voluntad de las partes debe de haber para su recomposición si no queremos que sea un Estado fallido que privilegia grupos y no a la población.

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