Opiniones

#Temple: El escándalo que viene

Apenas si sabemos de uno, cuando se destapa otro.

México parece ser el profesional mundial de los escándalos políticos y el número uno de los desvíos millonarios desde las cúpulas gubernamentales.

Su número rebasa lo verosímil y decencia; en tanto que ningún lugar de la geografía mexicana, escapa de ello.  Históricamente también ha sido la tradición, así como sus montos y color partidista. Pareciera ser algo añadido a la naturaleza humana y penosamente arraigado en el modus vivendi de la política nacional.

Colima Estado y sus municipios no son ajenos a ello: Dinero procedente de los trabajadores que no llega a su destino, plantones y paros que afectan la vida de los colimenses, préstamos ineficaces; y a nivel nacional, transacciones y desvíos multimillonarios de gobernadores. Sin embargo, el escándalo que viene parece no tener par, pero sí dueño.

Resulta que la Auditoría Superior de la Federación detectó un desvío de siete mil seiscientos setenta millones de pesos ($7,670,000,000) que fueron entregados a ciento ochenta y seis empresas (186) sin personalidad o que no existen. Lamentablemente SEDESOL, BANOBRAS Y PEMEX, además de SCT y SEP, figuran como las principales dependencias responsables. Lo peor del caso es que ocho universidades públicas se prestaron a ello, sin haber ofrecido un tipo de servicio.

El Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal lo ha calificado como un claro acto de corrupción. La prensa mexicana ya lo califica como “La estafa maestra”; y los mexicanos recibimos este nuevo escándalo como la decepción de nuestras instituciones gubernamentales, como el deterioro sin igual de la clase política y el descrédito en nuestra democracia que no ha terminado de cuajar, dejando toda una estela de damnificados que parece no tener fin.

 

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