Opiniones

¿Y los ayuntamientos, apá?

Hasta los detractores de cabecera de Ignacio Peralta difícilmente le pueden objetar y refutar el trabajo de saneamiento financiero, cimentado en estos dos años de gobierno, mismo que contrasta con la precaria situación económica que sufren los ayuntamientos en el estado.

Pero vamos por partes. Cuando asumió la gubernatura, Ignacio Peralta encontró unas finanzas estatales críticas: la calificadora HP Ratings, una de las más prestigiosas en el mundo, calificaba al gobierno de Colima con Default, lo que representaba, nada más y nada menos, que no estaba pagando sus obligaciones con la deuda pública.

En esta precaria situación, en el año 2011 y 2015, el gobierno contrató unos créditos que, en conjunto, ascendían a más de mil 300 millones de pesos. Fueron créditos mal diseñados, que por el costo elevado de intereses ahorcaban las finanzas públicas: en 2016 y 2017, la administración estatal pagó 674 millones de pesos de deuda bancaria, pero de este monto casi 500 millones de pesos fueron intereses.

Es decir, que sólo 174 millones fueron destinados, de manera efectiva, a reducir estos pasivos. Ahora, con el refinanciamiento, se logrará generar un ahorro de 240 millones de pesos, dinero de los contribuyentes que antes se destinaba a pagar intereses bancarios.

Lo anterior demuestra que un gobierno responsable, eficiente, que realmente le interesa la buena administración y planeación de los recursos, es posible. Con esto, Ignacio Peralta le manda un mensaje a los gobiernos municipales, cuyos dispendios los tienen sumidos en la bancarrota.

¿De qué sirve eventos como el Saborafest y el Festival del Volcán si no son autosustentables y representan un gasto ominoso para el gobierno municipal? Ignacio Peralta, con una buena administración de los recursos y el correcto saneamiento financiero, entregó más de 60 mil uniformes escolares para estudiantes de nivel básico –un importante apoyo a la economía familiar— y la entrega de 106 millones 843 mil 204 pesos en becas.

Aunado a esto, el fortalecimiento de la hacienda pública estatal, ha permitido el pago de salarios a tiempo, pensiones e incluso la implementación de nuevos programas que antes no existían como becas rurales, de titulación y uniformes escolares, entre otros más que antes eran imposible por la estrechez económica.

El contraste es evidente, pues los alcaldes de Tecomán, Colima y Villa de Álvarez adeudan cientos de millones de pesos y, además, tienen denuncias penales por el desvío de recursos que corresponden a prestaciones laborales. El caso paradigmático es Héctor Insúa. Las presidencias municipales no se han bajado de la fiesta, pero queda claro que cuando hay personas responsables, capaces y realmente comprometidas con traer mayores beneficios a la población, los resultados están ahí, a la vista de todos.

Dos puntos

De cuidado las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador. Durante su inscripción en el instituto electoral para contender por la presidencia de la república el candidato de Morena declaró: “será la última (elección) que se celebrará bajo la sospecha y el temor del fraude. A partir del próximo sexenio nadie podrá comprar la voluntad de ciudadanos, las elecciones serán limpias y libres; no habrá compra de votos y me comprometo a que la presidencia será el principal guardián de las libertades del pueblo” (La Jornada 17/03/18). ¿Qué quiso decir Andrés Manuel? ¿Será la presidencia la que se encargue de la organización de las elecciones? Vamos a volver a los tiempos cuando Gobernación las organizaba? ¿Por eso tiene a Bartlett? Eso es regresión, pese a quien le pese.

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